✔️ Rotura fibrilar

ROTURA FIBRILAR, RECUPERACIÓN CON FISIOTERAPIA


rotura fibrilar gemelo
Rotura de fibras gemelo

 

Desgarro muscular o rotura de fibras:

Las lesiones en el ámbito deportivo son muy frecuentes debido a la exigencia física en general. Varían según su grado de afectación y estructuras dañadas pero que influirán directamente sobre la función muscular y por tanto en el gesto deportivo y a su vez en el rendimiento.

 

las cinco lesiones más frecuentes en orden tratadas en nuestro centro de fisioterapia en Carabanchel Alto son:

1.- Rotura de fibras gemelo.

2.- Rotura fibrilar cuádriceps.

3.- Rotura de fibras isquiotibiales.

4.- Rotura fibrilar abductor. 

5.- Rotura de fibras bíceps. 

 

Está demostrado que la mayoría de las lesiones, por ejemplo, en isquiotibiales, se producen en la última fase de la carrera, es decir cuando este grupo muscular trabaja para desacelerar la extensión de la rodilla, el músculo desarrolla fuerza mientras se estira , lo que conocemos como estiramiento excéntrico. En este caso la estructura histológica del músculo no es suficientemente fuerte para soportar esta tensión y se produce la rotura.

TIPOS DE ROTURAS DE FIBRAS Y SU GRAVEDAD

Es importante analizar qué factores predisponen para favorecer las lesiones. Entre ellas deberemos analizar el grado de fatiga que acumulan, posibles defectos en el calentamiento o entrenamiento, condiciones ambientales de la competición o entrenamiento, desequilibrios dietéticos, estiramientos mal realizados y como ya hemos comentado la velocidad de estiramiento que sufren durante la fase excéntrica del gesto deportivo. Todos constituyen a favorecer lesiones.

(Por tanto deberemos controlarlo para que una contracción intensa o un estiramiento sea superior a la capacidad del músculo no suponga un problema que haga es superar la capacidad de resistencia de estos músculos.)

 

Al hablar de rotura muscular estamos generalizando acerca de una afectación que puede comprender solo unas cuantas fibras musculares hasta la rotura total de la estructura muscular. Existen cuatro grados de gravedad en las roturas musculares según la cantidad de fibras seccionadas.

 

Grado I: desgarro de pocas fibras con aponeurosis intacta. En caso de hematoma es intramuscular y menor de 1 cm.

Grado II: desgarro moderado de las fibras con superficie menor a 1/3 del músculo con aponeurosis intacta y hematoma localizado menor de 3 cm.

Grado III: desgarro de muchas fibras, la sección es mayor de 1/3 de la superficie total del músculo. Con rotura parcial de aponeurosis y edema más o menos extenso.

 

Grado IV: rotura total del músculo. Aparece gran hematoma e impotencia funcional.

Rotura fibras
Estructura interna de un musculo

DIAGNÓSTICO POR ECOGRAFÍA ROTURA FIBRILAR

Realizar una ecografía en un Centro de fisioterapia es sin duda la prueba de imagen de elección para el estudio de las lesiones musculares en partes blandas. Son muchas las ventajas de la ecografía, entre ellas la obtención rápida del examen del músculo, una exploración dinámica que puede repetirse con facilidad para controlar la lesión muscular con la intención de detectar posibles complicaciones como un hematoma enquistado, calcificaciones, cicatriz fibrosa y algo que se considera bastante en la actualidad como es su bajo coste. También usarla a tiempo real para realizar punciones evacuadoras que pueden repetirse hasta la completa eliminación del hematoma.

ROTURA FIBRILAR, TRATAMIENTO PREVENTIVO

Prevenir es sin duda el mejor tratamiento para evitar la lesión muscular. Como hemos comentado anteriormente en el apartado de “lesión muscular por rotura de fibras”, existen unos factores que favorecen las roturas musculares. Por tanto una parte del entrenamiento deportivo será fortalecer estos factores de riesgo. Mejorar la capacidad elástica del músculo mediante estiramientos en sus diferentes tipos, así como una hidratación adecuada para favorecer la eliminación de metabolitos. No olvidarse de una alimentación adecuada y respetar los tiempos de recuperación postesfuerzo que se adapte a las cargas de trabajo.

 

En definitiva se buscará una ganancia progresiva de agilidad y estabilización muscular junto al trabajo de fuerza y estiramientos.

TRATAMIENTO CON FISIOTERAPIA DE LA ROTURA DE FIBRAS

Tratamiento fisioterápico:

Como norma general podemos distinguir cuatro fases de recuperación con fisioterapia para una rotura muscular. Los tiempos van a modificarse según la evolución favorable o no del paciente o deportista.

 

1ª. Fase: hasta 48 h.

En esta fase se produce una reacción inflamatoria con extravasación sanguínea y necrosis de tejido contráctil y no contráctil. Nos interesará controlar este proceso pero no eliminar la inflamación pues es beneficiosa para la recuperación de la lesión. Por tanto trataremos los efectos negativos de esta inflamación como la tumefacción, el edema, el hematoma

 

Reposo. En este caso será un reposo activo y lo que estará inmóvil será la zona lesionada. Se trata de no perder condición física en las demás partes del cuerpo y mantener así el máximo nivel posible.

 

Hielo. Entre sus efectos están la reducción del metabolismo celular lo que nos va a beneficiar al disminuir el riesgo de extensión del tejido lesionado por falta local de oxigeno. Vasoconstricción a nivel capilar que provocará una reducción de la hemorragia y el edema. Reducción del ciclo dolor-espasmo-dolor permitiendo que no se altere el flujo sanguíneo en el tejido no afecto circundante a la lesión. Efecto analgésico disminuyendo el dolor actuando sobre el sistema nervioso periférico bloqueando la actividad simpática.

Compresión del área lesionada para disminuir la presión hidrostática intramuscular debido a la extravasación de líquidos.

 

Elevación favoreciendo el retorno de la sangre y linfa hacia el corazón y ganglios linfáticos.

 

-En esta fase también es necesaria la masoterapia superficial lejos del foco de la lesión favoreciendo de esta forma el drenaje.

 

2ª fase: del 3er al 7º día.

Nuestros objetivos en este periodo de recuperación buscarán por un lado disminuir o acabar con el dolor, el edema y el hematoma, así como mantener el rango articular sin provocar dolor, favorecer el alineado de las neofibrillas, mantener la forma física del resto del cuerpo.

La reevaluación en este momento es imprescindible. Una vez estabilizada la inflamación se intentará determinar el grado de rotura y presencia de hematoma y de ser así determinar si es intermuscular o intramuscular.

 

- Disminuir el dolor residual o en algunos casos todavía nos podemos encontrar con dolor agudo hasta pasados algunos días por tanto atendiendo a esta premisa continuaremos con la aplicación de hielo como método analgésico.

 

- Uno de los métodos más eficaces para la regeneración de roturas y contusiones musculares consiste en mover durante las primeras fases de curación la parte dañada, porque genera muy pocas complicaciones e incapacidades si se compara con otros tratamientos de inmovilización.

Tracciones y estiramientos en forma lenta, estimulan la formación de nuevo tejido contráctil con aumento de número de sarcómeras y del área trasversal fisiológica.

De esta forma provocamos poca fibrosis y rigidez alrededor de la fibra muscular. Por tanto empezaremos a realizar movilizaciones pasivas sin llegar a producir dolor así como contracciones isométricas en distintos ángulos.

 

- Al final de esta fase se puede introducir un trabajo aeróbico de bicicleta sin superar las 140 p/ m. natación o marcha para favorecer el aporte de oxígeno al área afectada.

 

3ª fase: del 8º al 15º día.

- Los objetivos en esta fase serán acabar con el hematoma restante, aumentar el rango articular del musculo afectado, aumentar la fuerza muscular, evitar las adherencias entre los planos de movimiento, trabajar la cicatriz muscular.

 

- Antes de aplicar ningún método terapéutico se debe realizar una reevaluación clínica de la lesión y un control ecográfico que nos diga con exactitud la evolución y estado de la lesión. A continuación tenemos que continuar una progresión en el tratamiento introduciendo estiramientos más intensos y un fortalecimiento no solo a base de isométricos sino también excéntricos.

 

- Movilizaciones en diferentes posiciones dentro del rango articular sin olvidar el no dolor y teniendo cuidado con la cicatrización. Podemos aprovechar la movilización para realizar estiramientos pasivos para favorecer la reorganización de las fibras.

 

-Trabajo de fortalecimiento isométrico en diferentes

 

- Estiramientos indoloros que empezarán desde la posición de máximo acortamiento muscular hasta el máximo alargamiento.

 

- Empezaremos la realización de trabajo excéntrico bien por el própio atleta o por el fisioterapeuta.

 

- Masaje de masoterapia más intensa sobre la lesión.

 

4ª fase: reanudación progresiva.

Tras una reevaluación clínica nuestros principales objetivos mejorar la fuerza muscular, aumentar la flexibilidad, eliminar posibles adherencias en la zona de la cicatriz , trabajar el gesto deportivo.

 

- Continuamos con la progresión en intensidad sobre el fortalecimiento muscular.

 

- Los estiramientos para ganar flexibilidad continuarán en el protocolo y la propiocepción debe estar presente en la recuperación.

Será necesario realizar ejercicios relacionados con el deporte.

 

- Trabajo pliométrico alternando ejercicio concéntrico y excéntrico.

 

Se podría añadir una última fase que corresponde al entrenamiento específico de la disciplina. En este caso nos aseguraremos de que la lesión está recuperada y no olvidaremos continuar con el fortalecimiento y la prevención con trabajo en excéntrico junto al concéntrico y los estiramientos.