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TRATAMIENTO DE ESGUINCE GRADO I, II, III


Somos fisioterapeutas deportivos especializados en esguinces en Madrid, bario Carabanchel. Te vamos a contar como volver a recuperar la movilidad y a estar al 100%. Olvida el dolor por el esguince del ligamento en tiempo récord. 

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Esguince de tobillo
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ESGUINCES DE LIGAMENTO, INTRODUCCIÓN

Hoy hablaremos sobre ellos, este artículo es válido para cualquier tipo, pero nos centraremos en el diagnóstico y tratamiento del esguince de tobillo. 

Una de las lesiones más comunes entre deportistas, ya sean profesionales o aficionados, es el esguince de tobillo. Las causas son múltiples, como veremos a continuación, y los síntomas pueden variar desde leves hasta graves, todo dependerá del grado de afectación. Esto último, precisamente, también marcará cuál es la pauta a seguir para recuperar la zona dañada con absoluta certeza.

 

Esguinces más comunes:

QUÉ ES EL ESGUINCE DE TOBILLO?

Se trata de una lesión que se produce en el pie a consecuencia de un giro extraño o brusco. Son muchas las circunstancias en las que se puede producir como, por ejemplo: pisar suelo desuniforme, el uso de un calzado inadecuado, un pisotón durante una disputa en medio de un deporte de contacto, una mala caída, etc…

Son los ligamentos del tobillo los que sufren cuando la articulación se ve sometida a este esfuerzo extra, inusual o a un movimiento desafortunado. El sobreestiramiento o desgarro en los ligamentos, que pueden ser externos o internos, es lo que determina la tipología del esguince.

SÍNTOMAS DEL ESGUINCE

La torcedura puede provocar un dolor inmediato, notorio, e incluso acompañado de un chasquido, que nos pondrá en alerta sobre la magulladura. Pero en caso de no haber notado ese crujido, hay otras formas de saber si podemos tener afectada la zona: inflamación, dolor al palpar, limitación de movimientos, dolor al apoyar todo el peso del cuerpo sobre el pie y hematoma o moratón.

esguince tobillo
Esguince de tobillo con hematoma

En cualquiera de esas situaciones, y especialmente si el problema persiste, es recomendable contactar con un especialista para que realice un reconocimiento del pie. Después será quien valore si es necesario una prueba diagnóstica como una ecografía.

POSIBLES CAUSAS

Esguinces mal curados. Si Has sufrido una torsión de tobillo previa y esta no se ha curado bien puedes tener la posibilidad de sufrir nuevas recaídas. 

Al hacer ejercicio se somete al tobillo a una serie de movimientos que, en ocasiones, no está preparado para realizar. Puede ocurrir que la razón sea puramente fortuita, pero ese acostumbra a ser el menor de los casos.

Enfrentarse a un terreno irregular, como puede ser correr por la montaña, es otra de las causas que puede provocar el esguince.

TIPOS DE ESGUINCES GRADO I,II,III

La gravedad de la lesión se mide en grados: grado I, grado II y grado III. Cuanto más alto, más importante es el esguince.

  • Así, el esguince de grado I muestra una dolencia leve, que indica que no se produjo ningún tipo de desgarro.
  • El esguince de grado II presenta un desgarro en los ligamentos aunque no hay rotura.
  • Por último, el esguince de grado III anuncia que los ligamentos están desgarrados, que hay una rotura y que será necesario pasar por el quirófano.

FACTORES DE RIESGO

La supinación el apoyo se realiza principalmente con la parte externa del pie – o gozar de mayor elasticidad en los ligamentos – es el caso de los pacientes hiperlaxos – son dos de los principales factores de riesgo, aunque no los únicos. Lo bueno es que en un porcentaje elevado de las lesiones que tienen como origen estos factores suelen terminar en esguinces leves.

Arrastrar lesiones anteriores, como ya hemos comentando antes, en una misma zona, que no fueron debidamente tratadas en su momento, puede traducirse en nuevos esguinces (crónicos en algunos casos).

 

Pero si hay que señalar el principal motivo por el que se suceden este tipo de daños es el uso de calzado inadecuado, que desprotege al tobillo ante situaciones extremas. Calzado deportivo que no es apto para la práctica de un deporte concreto, el uso de tacones – que presenta una base de apoyo más pequeña e inestable – y el uso de sandalias, chanclas y demás calzado sin sujeción en el tobillo pueden ayudar a que aparezcan las torceduras.

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El calzado es muy importante para evitar los esguinces de tobillo

COMPLICACIONES

Cuando no se siguen las pautas marcadas por un especialista para sanar el tobillo o se retoma la actividad deportiva antes de lo indicado, el esguince puede complicarse y presentar dolores crónicos, inestabilidad en la zona e incluso llegar a provocar una artritis.

Por eso es fundamental consultar a un médico traumatólogo para que evalúe las condiciones en las que se encuentra el pie. Después el tratamiento debe ir pautado, siendo la fisioterapia la más indicada para la rehabilitación de cualquier esguince, y como no, del esguince de tobillo. 

DIAGNÓSTICO DEL ESGUINCE DE TOBILLO

El examen del traumatólogo consistirá en observar y palpar el pie para determinar si existe algún problema de movilidad en el mismo y resolver en qué forma se presenta el dolor y/o el impedimento físico. Después, si se quiere determinar con más detalle qué tipo de lesión existe, y a fin de salir de dudas, se propondrá una prueba diagnóstica.

Lo más común es una radiografía, que desvelará si los huesos están afectados, o una ecografía, que analizará a nivel muscular el pie.

Si esas pruebas no son suficientes para determinar el daño, entonces se puede recurrir a una resonancia magnética o incluso un TAC (Tomografía Axial Computarizada).

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TRATAMIENTO DE ESGUINCE

Una vez que se realiza la ecografía y se obtiene el resultado llega el momento de dar el diagnóstico y proceder con el tratamiento. Dejando de lado el hielo, el reposo o la compresión de la zona afectada, que sirve para sobrellevar la hinchazón de los primeros días, lo habitual es contactar con un fisioterapeuta para que comience a poner a punto el tobillo.

El tratamiento consistirá en fisioterapia manual, procediendo a la colocación del ligamento afectado, en caso de existir edema se procederá al drenaje linfático manual u otras terapias recomendadas como la Diatermia, potente antiinflamatorio y regenerador de tejidos más profundos. Dependiendo del grado del esguince, si hay rotura, se recomienda ejercicios de propiocepción para el fortalecimiento de la zona afectada.

A veces ocurre, aunque de manera muy puntual y aislada, que los tratamientos no terminan de dar solución definitiva a las molestias. En este tipo de situaciones empleamos, con grandes resultados, la Neuromodulación Percutánea, que actúan en zonas poco accesibles, favoreciendo la regeneración de los tejidos y acortando los tiempos de recuperación. Esta técnica consiste en el uso de una aguja con guía ecográfica para producir una estimulación eléctrica. La Diatermia también nos va a ayudar por su potente efecto antiinflamatorio, a la vez que conseguimos profundizar y acelerar los procesos de regeneración celular. 

Como norma general podemos distinguir cuatro fases de recuperación con fisioterapia para este tipo de lesión. Los tiempos van a modificarse según la evolución favorable o no del paciente o deportista.

 

1ª Fase: hasta 48 h.

En esta fase se produce una reacción inflamatoria con extravasación sanguínea y necrosis de tejido contráctil y no contráctil. Nos interesará controlar este proceso pero no eliminar la inflamación pues es beneficiosa para la recuperación de la lesión. Por tanto trataremos los efectos negativos de esta inflamación como la tumefacción, el edema, el hematoma

  • Reposo. En este caso será un reposo activo y lo que estará inmóvil será la zona lesionada. Se trata de no perder condición física en las demás partes del cuerpo y mantener así el máximo nivel posible.
  • Hielo. Entre sus efectos están la reducción del metabolismo celular lo que nos va a beneficiar al disminuir el riesgo de extensión del tejido lesionado por falta local de oxigeno. Vasoconstricción a nivel capilar que provocará una reducción de la hemorragia y el edema. Reducción del ciclo dolor-espasmo-dolor permitiendo que no se altere el flujo sanguíneo en el tejido no afecto circundante a la lesión. Efecto analgésico disminuyendo el dolor actuando sobre el sistema nervioso periférico bloqueando la actividad simpática.
  • Compresión del área lesionada para disminuir la presión hidrostática intramuscular debido a la extravasación de líquidos.
  • Elevación favoreciendo el retorno de la sangre y linfa hacia el corazón y ganglios linfáticos. En esta fase también es necesaria la masoterapia superficial favoreciendo de esta forma el drenaje.

2ª Fase: del 3er al 7º día.

Nuestros objetivos en este periodo de recuperación buscarán por un lado disminuir o acabar con el dolor, el edema y el hematoma, así como mantener el rango articular sin provocar dolor y mantener la forma física del resto del cuerpo.

La reevaluación en este momento es imprescindible. Una vez estabilizada la inflamación se intentará determinar el grado del esguince y presencia de hematoma y de ser así el tipo de tratamiento manual.

  • Disminuir el dolor residual o en algunos casos todavía nos podemos encontrar con dolor agudo hasta pasados algunos días por tanto atendiendo a esta premisa continuaremos con la aplicación de hielo como método analgésico.
  • Uno de los métodos más eficaces para la regeneración consiste en mover durante las primeras fases de curación la parte dañada, porque genera muy pocas complicaciones e incapacidades si se compara con otros tratamientos de inmovilización.
  • Tracciones y estiramientos en forma lenta, estimulan la formación de nuevo tejido contráctil con aumento de número de sarcómeras y del área trasversal fisiológica. Por tanto empezaremos a realizar movilizaciones pasivas sin llegar a producir dolor así como contracciones isométricas en distintos ángulos.
  • Al final de esta fase se puede introducir un trabajo aeróbico de bicicleta sin superar las 140 p/ m. natación o marcha para favorecer el aporte de oxígeno al área afectada.

3ª Fase: del 8º al 15º día.

- Los objetivos en esta fase serán acabar con el hematoma restante, aumentar el rango articular afectado, aumentar la fuerza muscular, evitar las adherencias entre los planos de movimiento y trabajar el ligamento.

  • Antes de aplicar ningún método terapéutico se debe realizar una reevaluación clínica de la lesión y un control ecográfico que nos diga con exactitud la evolución y estado de la lesión. A continuación tenemos que continuar una progresión en el tratamiento introduciendo estiramientos más intensos y un fortalecimiento no solo a base de isométricos sino también excéntricos.
  • Movilizaciones en diferentes posiciones dentro del rango articular sin olvidar el no dolor y teniendo cuidado con la cicatrización. Podemos aprovechar la movilización para realizar estiramientos pasivos para favorecer la reorganización de ligamentos y músculos
  • Trabajo de fortalecimiento isométrico.
  • Estiramientos indoloros.
  • Empezaremos la realización de trabajo excéntrico bien por el propio atleta o por el fisioterapeuta.
  • Masaje de masoterapia más intensa sobre la lesión.

4ª Fase: reanudación progresiva.

Tras una reevaluación clínica nuestros principales objetivos serán mejorar la fuerza muscular, aumentar la flexibilidad de los ligamentos, eliminar posibles adherencias en la zona de la cicatriz , trabajar el gesto deportivo.

  • Continuamos con la progresión en intensidad y fortalecimiento.
  • Los estiramientos para ganar flexibilidad continuarán en el protocolo y la propiocepción debe estar presente en la recuperación. Será necesario realizar ejercicios relacionados con el deporte.
  • Trabajo pliométrico alternando ejercicio concéntrico y excéntrico.

5ª Fase: entrenamiento específico.

Se podría añadir una última fase que corresponde al entrenamiento específico de la disciplina deportiva. En este caso nos aseguraremos de que la lesión está recuperada y no olvidaremos continuar con el fortalecimiento y la prevención con trabajo en excéntrico junto al concéntrico y los estiramientos.

CIRUGÍA

La medida más drástica, y la menos común, supone pasar por el quirófano. Esto sucede cuando ya se han agotado el resto de vías (los tratamientos iniciales e incluso las sesiones de fisioterapia) o bien cuando la lesión no ha logrado curarse y propicia inestabilidad en el paciente.

Esta intervención quirúrgica suele producirse en dos situaciones muy concretas: para reparar un ligamento que no se cura o para reconstruir un ligamento con tejido de otro ligamento o tendón cercano.

Lo habitual es no llegar a estos extremos si bien será el médico especialista el que determine si se hace necesaria.

 Artículo original de Pamela Santamaría Ibáñez, colegiado 4393 por la COMUNIDAD DE MADRID y Directora de la clínica San Javier Fisioterapia.